Hola lobitos hoy os traigo una historia corta que escribí, es una forma en la que describí que sentía al dibujar.
Desde que era pequeña siempre me gustó pintar, era como sumergirme en el mundo que estaba pintando. Era algo mágico, era una forma de evasión de la realidad. Empecé el colegio y dejé la creatividad a un lado para centrarme en los estudios. Pasé más tarde al instituto y luego a la universidad.
En la universidad tenía tanto que estudiar y tantos trabajos que hacer que apenas podía quedar con amigos. Cuando llegó el verano pude relajarme completamente, en el piso que tenía había una habitación que no utilizaba así que decidí empezar a dibujar como lo hacía cuando era pequeña. Compré pinturas, pinceles, un lienzo y un caballete. Empecé a dibujar mi paraíso ideal, estaba ya acabando cuando mi mano atravesó el lienzo y aparecí dentro de él.
Era un lugar lleno de cerezos en flor, el ambiente era cálido como si el aire te diera un abrazo en un frío invierno. También había un lago de agua cristalina y el olor de las flores era tan dulce y puro que me sentía en un verdadero paraíso. Cuando salí del lienzo ya era de noche así que me fui a dormir.
Por la mañana pensé que todo lo que me pasó había sido un sueño así que no le di mucha importancia. Me vestí, cogí las llaves y me fui a la cafetería de mi amiga para desayunar. Hablé con ella sobre mi sueño, ella me comprendió e incluso me incentivó a volver a casa y entrar en la habitación en la que supuestamente estaba el lienzo.
Cuando volví a casa entré en la habitación como me dijo ella y allí estaba el cuadro, pensé que igual lo había pintado, después me fui a la cama y lo soñé. Me acerqué al lienzo y lo toqué, volví a entrar en el paraíso, creí que era una locura y salí de él. Fui rápidamente a la cafetería y un poco aturdida por lo ocurrido busqué a mi amiga. La encontré minutos más tarde y la convencí para que me acompañara hasta mi piso. Entramos en la habitación y ambas tocamos a la vez el cuadro, aparecimos en él. Ambas estábamos muy sorprendidas, era magia.
Cuando salimos del cuadro decidimos hacer pruebas con otros colores, lienzos, estilos y etc. Acabamos divirtiéndonos mucho, ya no estábamos sorprendidas sino felices. Creamos mundos en los cuáles podíamos meternos.
Semanas más tarde empezamos a comentárselo a otros amigos nuestros y familiares. Creábamos mundos para ellos y se los regalábamos. Llegamos a hacer tantos mundos fantásticos, tenebrosos, tranquilos y bonitos que realmente pensábamos que estábamos en una película. Pronto esto empezó a pasarle a ilustradores, pintores y diseñadoras de todo el mundo. No solo nos metíamos en diversos y diferentes mundos, sino que si se pintaba a una persona o animal podía salir del cuadro y comportarse completamente como una persona o animal real. Esto provocó que todo lo que soñamos una vez de pequeños se hiciera realidad. Si querías algo solo tenías que pintarlo y así es como todos empezamos a pintar y crear cosas únicas.
Espero que os gustara y que contestéis a la pregunta que os hago, tengo curiosidad de saber cuál sería vuestro mundo ideal.